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E

stá en todas partes: “sostenibilidad”. Un tema candente que a algunos les entusiasma y a otros les hace suspirar. Es amplio, complejo, pero aun así simplemente muy importante.

Vemos que existe la necesidad de tener más conocimientos sobre sostenibilidad. ¿Qué podemos hacer al respecto? En primer lugar, es fundamental compartir más información entre nosotros, hablar más sobre het tema y dar ejemplos claros con los que tanto el florista como el consumidor puedan hacer algo. Afortunadamente, ya vemos que esto ocurre cada vez más. Además, es importante dividir el complejo concepto de sostenibilidad en partes manejables. De este modo, con todas esas piezas de puzle podremos, finalmente, esbozar la imagen completa.

Una de esas piezas de puzle es la certificación. A primera vista parece un tema árido, pero si profundizas un poco resulta muy interesante. Sumérgete con nosotros…

Normas de sostenibilidad

Hay una enorme cantidad de certificados diferentes. Un ejemplo que la mayoría de la gente conoce es “FairTrade”. Este se centra, entre otras cosas, en buenas condiciones laborales. Además, hay muchos otros más. Para poder ver el bosque (sostenible) a través de los árboles, el sector creó la iniciativa Floriculture Sustainability Initiative (FSI). Una red mundial que promueve prácticas sostenibles y la responsabilidad medioambiental y social en la cadena de las flores. 

FSI utiliza una “cesta de normas”, es decir, un “conjunto de estándares”, que consta de 16 estándares de sostenibilidad. Estos estándares se centran en buenas prácticas agrícolas (Good Agricultural Practices, GAP), medioambiente y responsabilidad social, o una combinación de estos.

Ya en los primeros años de FSI, Marginpar se hizo miembro de esta red porque consideramos la sostenibilidad importante y la adoptamos plenamente.

Somos 100% conformes con FSI

Nuestras ubicaciones de cultivo y certificaciones

Marginpar cuenta con 16 diferentes ubicaciones de cultivo en 4 países distintos: Kenia, Etiopía (producción propia), Tanzania y Zimbabue (fincas asociadas). Para poder cultivar de manera conforme a FSI y, por lo tanto, sostenible, nuestras fincas están certificadas en Medioambiente, Social y GAP. En inglés usamos a menudo el término ESG (Environmental, Social and Governance) para señalar los distintos aspectos de la sostenibilidad.

No todos los certificados representan lo mismo. Por ejemplo, la etiqueta MPS se divide en tres partes. MPS-ABC para el componente medioambiental (donde A+ es la calificación más alta posible); MPS SQ para la parte social y MPS GAP para las prácticas agrícolas seguras y sostenibles. En comparación, la etiqueta del Kenya Flower Council (KFC) reúne estos tres componentes en un solo certificado.

Ya dijimos que podía resultar complicado, pero quédate con nosotros un poco más…

A continuación, encontrarás un resumen de nuestras fincas y sus certificaciones:

  • Kenia: 7 viveros – KFC Silver & Gold Label
  • Etiopía: 3 viveros – MPS-ABC & MPS-SQ & GlobalG.A.P.
  • Tanzania: 3 viveros asociados – MPS-ABC, MPS-GAP & MPS-SQ
  • Zimbabue: 3 viveros asociados – MPS-ABC, MPS-GAP & MPS-SQ

¿Qué incluye un certificado de este tipo?

Antes ya mencionamos los tres componentes principales que representa un certificado: buenas prácticas agrícolas, medioambiente y responsabilidad social.

Si profundizamos más, vemos elementos sobre los que se realizan evaluaciones adicionales. Por ejemplo: política de recursos humanos, gobernanza, salud y seguridad, protección de la naturaleza, producción, fertilizantes y productos fitosanitarios.

Proceso de certificación

Las certificaciones no son válidas durante mucho tiempo, aproximadamente un año. Eso significa que cada año, repartido en varios días, tiene lugar una auditoría (inspección). Tomemos como ejemplo el certificado KFC Silver para mostrar cómo funciona una auditoría de este tipo.

La auditoría consta de tres partes:

  • Entrevistas con empleados
  • Inspección de las instalaciones
  • Evaluación de los documentos pertinentes

En la lista de verificación de auditoría para las entrevistas encontrarás, por ejemplo, preguntas sobre la política de recursos humanos, el permiso de nacimiento, las horas de trabajo y los días de vacaciones. Se controlan diversas instalaciones del vivero para comprobar que cumplen las especificaciones técnicas. Entre los documentos pertinentes se incluyen, entre otros, datos sobre el cumplimiento de los requisitos de higiene y seguridad, la aplicación del manejo integrado de plagas y el registro de aplicaciones de plaguicidas y fertilizantes.

Al finalizar, el vivero recibe la puntuación y el equipo dispone de 28 días para abordar cualquier deficiencia. En caso de una auditoría exitosa, el vivero recibe la etiqueta KFC Silver. Este proceso se repite cada año. Además, pueden realizarse inspecciones sorpresa entre medias.

¿Suena sencillo? Lo hemos mantenido conscientemente breve, porque todo el proceso contiene tantos detalles y requisitos que, de otro modo, probablemente nadie llegaría al final de este artículo. Solo la sección “Good Agricultural Practices” consta ya de 11 páginas de puntos de control…

Mejora continua

El camino hacia la sostenibilidad es un camino de mejora continua. En nuestros viveros, por lo tanto, miramos cómo podemos hacerlo un poco mejor cada día. La certificación nos ayuda en ello. La información y los datos que obtenemos del proceso son muy valiosos, nos aportan nuevos conocimientos y nos ayudan a seguir mejorando de forma constante. Con las flores más hermosas como resultado.

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