Ella está empoderada: la historia de Agnetta
A menudo, el liderazgo senior implica trabajar de manera diferente
Volver a las historiasasi no me inscribo en el Programa Futuro Femenino. No porque no estuviera cualificada, sino porque estaba nerviosa. Nerviosa por el desafío, y por lo que podría descubrir sobre mí misma si daba un paso hacia algo más grande.
Ascender a puestos de mayor responsabilidad
En aquel momento tenía experiencia y obtenía buenos resultados. Aun así, sabía que pasar a puestos más senior y de toma de decisiones requeriría más que un sólido desempeño diario. Exigiría un cambio en la forma en que pienso y en cómo ejerzo el liderazgo.
Dije que sí después de una conversación con mi jefa. Ella vio en mí un potencial que yo no estaba aprovechando del todo. Me desafió a dejar de quedarme solo en lo que ya conocía y a empezar a prepararme para el nivel que creía que podía alcanzar. Esa conversación fue el punto de inflexión.
Trabajar de otra manera
Una revelación llegó pronto. El liderazgo sénior no consiste en hacer más trabajo, sino en trabajar de otra manera. El programa me ayudó a tomar distancia del instinto operativo y a lograr una mayor claridad estratégica. Aprendí más sobre cómo el gobierno corporativo se diferencia de la gestión y cómo se toman las decisiones en los espacios de alta dirección. A partir de ese momento, me volví más intencional a la hora de desarrollar a mi equipo, y no solo de sacar adelante mi propio trabajo.
Crecimiento en presencia
Luego llegó una comprensión más difícil. Lo que yo había llamado profesionalismo a veces parecía distancia emocional. Estar cerrado se había convertido en un hábito. A través de la reflexión y el reto de mis pares, trabajé en la autorregulación y la presencia. Empecé a construir una confianza basada en la autoconciencia, en lugar del rendimiento.
Dar la cara con constancia
También aprendí que el liderazgo es visible. Empecé a ser más intencional en cómo me comunico y cómo me preparo para las conversaciones importantes. No para actuar, sino para ser clara y coherente. También comencé a prestar más atención a cómo me presento, incluso en los espacios digitales, porque la credibilidad se construye con el tiempo.
Gestionar la energía
Otra lección práctica fue sobre sostenibilidad. Una analogía del programa me ayudó a ver el liderazgo como la gestión de la energía, no solo de los resultados. Empecé a tomarme más en serio las rutinas, la recuperación y el equilibrio. No de forma perfecta, pero sí constante.
Ahora estoy orgulloso de ser Senior Hamuka Manager. Sigo aprendiendo, pero afronto la responsabilidad senior con mucha más claridad y con más intención que antes.”