Ella se siente empoderada: la historia de Angeline
Desde los inicios “verdes” hasta liderar las operaciones de poscosecha.
Volver a las historiasi trayectoria profesional muestra lo que se vuelve posible cuando a las mujeres se les da la oportunidad de aprender, crecer y liderar, y cuando la justicia y la inclusión se toman en serio en el ámbito laboral. Me uní a la organización con una exposición limitada a los sistemas, las políticas y el liderazgo operativo. Empezar “en cero” fue intimidante, pero se convirtió en la base de mi resiliencia, disciplina y confianza. Estas son cualidades en las que confío hoy como mujer en operaciones.
Comenzar en verde
Comencé como responsable de Aseguramiento de la Calidad (QA) Final en la granja Bondet en Nanyuki, donde trabajé durante un año y medio. Era un trabajo exigente. Tenía que aprender rápido, tener el valor de hacer preguntas, buscar orientación y seguir mejorando. Al aplicar los principios de Hamuka, reforcé la precisión de las inspecciones, reduje errores y ayudé a garantizar el cumplimiento. Igual de importante, experimenté el valor del mentorazgo. El apoyo, la orientación y la confianza crean oportunidades, especialmente para las mujeres en los espacios operativos.
Un nuevo rol
Eso se hizo aún más evidente cuando me ascendieron a QA Senior en KS Farm. Más allá de las responsabilidades técnicas, el puesto requería liderazgo, toma de decisiones y gestión de personas bajo presión. Como mujer liderando equipos, procuré crear un entorno en el que otras personas, especialmente mujeres, se sintieran con la confianza de contribuir, aprender y tomar la iniciativa. Al orientar a los miembros del equipo y fomentar la responsabilidad, reforzamos la precisión de los reportes, mejoramos el flujo de los procesos y fortalecimos nuestra confianza como equipo. Aprendí que cuando los lugares de trabajo son solidarios y justos, la gente no necesita ser empujada. Asumen la responsabilidad de forma natural.
Gerente de Postcosecha en funciones
Un hito decisivo en mi trayectoria llegó cuando desempeñé el cargo de gerente de postcosecha en MR Farm durante cinco meses. Liderar en este puesto exigió confianza, capacidad de adaptación y disposición para tomar decisiones sin perder la objetividad. Me centré en orientar a los supervisores, desarrollar la capacidad de liderazgo dentro del equipo y asegurar que la rendición de cuentas fuera de la mano con el apoyo. A través de una guía estructurada y de la mejora continua, aumentamos la eficiencia, redujimos el desperdicio y reforzamos el sentido de pertenencia y responsabilidad en el equipo. Esa experiencia reafirmó algo importante para mí: el liderazgo no consiste en ascender en solitario, sino en crear las condiciones para que los demás puedan ascender contigo.
”El verdadero liderazgo no se mide por lo alto que llegas, sino por cuántas personas ayudas a elevar contigo.
Hoy
Hoy, como Gerente de Poscosecha, sigo comprometida con el desarrollo de las personas, especialmente de las mujeres, a través de la mentoría, el intercambio de conocimientos y el acceso justo a oportunidades de crecimiento. Cuando las mujeres reciben apoyo, son visibles y están preparadas para liderar, las organizaciones se vuelven más sólidas y coherentes. El progreso se multiplica cuando invertimos en los demás y hacemos que las oportunidades sean algo práctico y tangible.
Oportunidad y apoyo
Al conmemorar el Día Internacional de la Mujer, mi trayectoria me recuerda que empezar con pocos conocimientos no es una debilidad. Es un comienzo. Cuando las mujeres guían a otras mujeres, cuando los líderes preparan a otros para asumir funciones más importantes y cuando los lugares de trabajo combinan la oportunidad con el apoyo, construimos algo más que carreras. Construimos una capacidad que perdura.”